sábado, 30 de agosto de 2008

Tratamiento para la leucemia

TRATAMIENTO
El tratamiento para la leucemia consiste en un tratamiento específico, para eliminar las células cancerosas, y un tratamiento de soporte, para resolver problemas colaterales de la enfermedad y los efectos secundarios del tratamiento específico. Las características del paciente y de la enfermedad harán que tengan mayor o menor éxito este tratamiento.

TRATAMIENTOS ESPECÍFICOS

Leucemia aguda linfoide:

Se suelen utilizar para la inducción a la remisión, durante cuatro semanas, glucocorticoides asociados a antraciclina, vincristina y asparaginasa. En jóvenes y niños, la remisión se consigue en el 90% y, en adultos y ancianos, del 40% al 70%.
Tras la inducción se administran bloques de quimioterapia intensiva (altas dosis de methotrexate, cytarabina y mercaptopurina), utilizando casi todos los fármacos con actividad contra esta enfermedad, que dura entre tres o cuatro meses.
En pacientes jóvenes y con edad no muy avanzada, con datos de mal pronóstico (leucemia cromosoma Philadelfia positiva o con tras locación BCR/ABL), esta fase pude ser sustituida por mega dosis de quimioterapia seguida de un trasplante de células madre (formadoras de sangre), es decir, un trasplante de medula ósea, autólogo o alogénico.
Una variante de la leucemia aguda linfoide, la LAL3 que representa un 2% de las LAL, que años antes tenía mal pronóstico, puede tratarse de forma mas intensiva y menos prolongada, 18 semanas de duración, sin tratamiento de mantenimiento, y empleando casi todos los fármacos con actividad-LAL.
En este tipo de leucemia, tiene una alta incidencia de recaída en el SNC. Para evitar esto, se precisa realizar un tratamiento de quimioterapia intratecal, que es inyectado en el fluido de la médula espinal, que es administrado cada pocos días durante la inducción, consolidación y mantenimiento, hasta un total, de 10 a 15 inyecciones.
La eficiencia de estos tratamientos es muy alta en niños, la curación se estima en torno al 70% de los casos. En niños con mal pronóstico o en adultos, la eficacia es menor, estando entre el 50% y el 70% los que alcanzan la remisión.

Leucemia aguda mieloide:

El tratamiento de esta leucemia intenta conseguir la remisión precoz, pero este tipo de leucemia responde a menos fármacos y además el tratamiento suele empeorar el estado del paciente antes de empezar a proporcionarle alguna mejoría.

El empeoramiento ocurre por que los fármacos suprimen la actividad de la médula ósea y, debido a esto, disminuye el número de glóbulos blancos (principalmente los granulocitos), lo que aumenta las posibilidades de infección.

Durante esta fase, se requerirá de un aislamiento en la habitación del paciente, evitando el contacto con personas o materiales que se encuentren fuera de ella. También pueden ser necesarias algunas transfusiones de hematíes o de plaquetas.

La inducción a la remisión se realiza con dos fármacos, la antraciclina (daunorrubicina o hidrarrubicinal y arabinósido de citosina (AraC), durante tres días el primero, y siete el segundo.
En pacientes menores de 55 años, se consigue una remisón en el 60%-80% y, en edad avanzada o en casos de leucemia secundaria, en el 30%-50%.

De cada tres remisiones, dos requieren de solo un ciclo de inducción y una, de dos o más.
La suma, a esos dos fármacos, de tioguanina o etopósido se emplea con frecuencia pero su eficacia no ha sido comprobada.

En algunos casos, tras la remisión, se realiza la consolidación con los mismos fármacos empleados en la inducción y seguidamente se hace la intensificación.

La intensificación puede ser de tres tipos: con quimioterapia a dosis alta sin trasplante, con quimioterapia a megadosis con trasplante autólogo de médula ósea, o con quimioterapia a megadosis con trasplante alogénico de médula ósea.

El trasplante alogénico se suele indicar, en primer lugar, a jóvenes y a niños que dispongan de donante y las otras dos modalidades se aplican al resto de los pacientes.

En los últimos años, se ha generalizado el autotrasplante de células madre periféricas, pues parece que produce menos toxicidad y mayor eficacia.

La curación oscila entre el 20% y el 60% de los pacientes que reciben intensificación.
La eficacia de la prevención para la recaída en el sistema nervioso central en la leucemia aguda mieloide, no está comprobada, por lo que no se aconseja de forma generalizada. Algunas veces se realiza en pacientes jóvenes o niños.

Tratamiento en pacientes con recaída:

La recaída en la leucemia aguad tiene mal pronóstico. Es menos malo cuanto más joven sea el paciente y más tiempo haya tenido de remisión.

La inducción a la remisión requerirá de unas dosis más altas de quimioterapia, aunque esto no indica que haya mayor número de remisiones.

Cuando se consigue la remisión, el trasplante alogénico, si hay donante y la edad del paciente lo permite, es el mejor tratamiento tanto para la leucemia linfoide como para la mieloide.
Otro posible tratamiento es el trasplante autólogico, para aquellos pacientes que no hayan recibido este tratamiento anteriormente.

Radioterapia para la Leucemia

La radioterapia es el uso de rayos penetrantes de ondas de alta energía o partículas ionizadas para tratar la enfermedad. La radioterapia destruye la habilidad de las células cancerígenas para crecer y dividirse.

La radiación generalmente no se usa en le tratamiento de la leucemia aguda. Sin embargo, puede darse como una preparación para trasplante de médula ósea para tratar síndromes de leucocitosis, o para tratar algunos casos de leucemia crónica.
Radiación Externa

En la radioterapia externa, los rayos son dirigidos al tumor desde fuera del cuerpo. Los doctores pueden recomendar la radiación externa para tratar la leucemia linfoide crónica o la leucemia mieloide crónica en ciertos casos:
  • Para disminuir el tamaño de un bazo abultado provocando síntomas locales
  • Para tratar los síndromes de leucocitosis cuando la cuenta de glóbulos blancos esta muy alta al tiempo del diagnóstico o recaiga.
  • Las dosis se administran en fracciones pequeñas diariamente u ocasionalmente dos veces al día si es necesario.


Cuándo Contactar a su Médico
Llame a su médico si usted desarrolla algo de lo siguiente:

  • Signos de infección, como fiebre, tos, flujo nasal, piel roja o inflamada
  • Signos de sangrado anormal

Quimioterapia:


La quimioterapia es el uso de medicamentos contra el cancér que se inyectan en una vena o en el fluido cerebroespinal, o que se toman por vía oral para destruir o controlar las células del cancér. Excepto cuando se administran en el líquido cerebroespinal, estos medicamentos entran en el torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del cuerpo, lo que hace que este tratamiento sea útil para cánceres tales como la leucemia, que se propaga por todo el cuerpo.


Los medicamentos llamados análogos de la Purina, que incluyen fludarabina(fludara), pentostanina(nipent) y cladribina(2-CdA, leustatina) pueden usarse contra la CLL. La fludarabina parece ser el medicamento más eficaz, y con frecuencia es el primer medicamento que se usa contra la CLL. Estos medicamentos pueden tener efectos secundarios importantes, inclusive un mayor riesgo de infección.


Los medicamentos llamados agentes alquilantes, que incluyen clorambucil(leukeran) y ciclofosfamida(citoxan), se han usado durante más tiempo. Frecuentemente se usan junto con un análogo de la purina o con otros medicamentos quimioterapéuticos. También pueden usarse solos(o junto con un medicamento esteroide), especialmente en personas que no pueden tolerar un tratamiento más agresivo.


Otros medicamentos que algunas veces se usan para tratar la CLL incluyen doxorrubicina, vincristina y prednisona.


Los medicamentos quimioterapéuticos ejercen su acción atacando a las células que se dividen rápidamente, manera en la cual combaten las células cancerosas. Pero otras células del cuerpo, como las de la médula ósea, las del recubrimiento de la boca y los intestinos y las de los folículos pilosos también se dividen rápidamente. Es probable que estas células también resulten afectadas por la quimioterapia, y esto puede producir efectos secundarios.

Efectos secundarios de la quimioterapia:
Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y la dosis de los medicamentos administrados y el período de tiempo que se administran. Estos efectos secundarios pueden incluir:

  • Perdida del cabello
  • Llagas en la boca.
  • Pérdida del apetito
  • Nauseas y vómitos
  • Menor resistencia a las infecciones (debido a los recuentos bajos de glóbulos blancos)
  • Aparición de hematomas o sangrado con facilidad (debido al bajo numero de plaquetas)
  • Cansancio(debido a la cuenta baja de glóbulos rojos)

Generalmente estos efectos secundarios son de corto plazo y desaparecen una vez que termina el tratamiento.